Tomas mi mano y me arrebatas del sueño, aniquilas mi calma dulcemente y yo sigo cayendo, sin más intenciones que caer, caer en el infinito vacío de tímidas y afiladas garras, que aprietan pero no asfixian, que desgarran dulcemente el sueño con tímidas imágenes de perderlo todo y empezar de cero.
Alejandro Arcila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario