Nunca escaparás completo a los dominios imposibles del sueño.
Las manos de los hombres perdidas en las mareas pérfidas del espíritu,
Las manos de los hombres como incienso, como Dioses naufragando en dioses,
Con la eternidad conquistada tras la derrota de los cuerpos, el derrumbe de los cielos
Y la idea repartida Como semilla creadora.
Envejeceré en anti-tiempo,
Aquí se erigirá el tibio hogar de nosotros los desleales,
Lo que fingimos la mirada a la los rostros, los que envenenamos la sangre con el verso,
Los que preferimos la cabeza rodando que el espíritu reposado.
Preferimos estar aquí, con el aliento del delirio salpicando en la nuca,
Entre dimensiones obscenas y sagradas,
Entre senderos como páginas sueltas que se intercalan por el azar de los vientos
Y el siempre es el nunca y el jamás.
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