solías ser gaseoso espejismo, gaseoso amor, en fuga
de tu propia boca salías, como de las tinieblas
y en tu alma guardabas oscuridad, silencio y humo
solías ser el humo del tabaco, sólo eso
el canceroso néctar de los desesperados, no más
algo más, tal vez, tal vez eras el silencio mismo
solías ser humo, solías ser el humo del tabaco
y como al humo, todo el tiempo te esfumabas
y como una ilusión o un espejismo cualquiera
me besaste, como besaste al humo
y como al humo, me olvidaste pronto
y como el humo, te desvaneciste de repente
y como al humo, que alguna vez amé
así mismo te amé a vos, que eras
oscuridad, silencio y humo
Alejandro Arcila
Alejandro ¡qué bella metáfora para expresar nuestra efímera condición y la personal e ineludible historia de cada ser! Uno degusta, además, ese agridulce sabor del desvanecimiento.
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