martes, 10 de enero de 2012

In memoriam de un amor que mató el tabaco

solías ser humo, solías ser el humo que salía de tu boca
solías ser gaseoso espejismo, gaseoso amor, en fuga
de tu propia boca salías, como de las tinieblas
y en tu alma guardabas oscuridad, silencio y humo

solías ser el humo del tabaco, sólo eso
el canceroso néctar de los desesperados, no más
algo más, tal vez, tal vez eras el silencio mismo

solías ser humo, solías ser el humo del tabaco
y como al humo, todo el tiempo te esfumabas
y como una ilusión o un espejismo cualquiera
me besaste, como besaste al humo

y como al humo, me olvidaste pronto
y como el humo, te desvaneciste de repente
y como al humo, que alguna vez amé
así mismo te amé a vos, que eras
                                               oscuridad, silencio y humo

Alejandro Arcila

La cinta de moebius



Nunca escaparás completo a los dominios imposibles del sueño.
Las manos de los hombres perdidas en las mareas pérfidas del espíritu,
Las manos de los hombres como incienso, como Dioses naufragando en dioses,
Con la eternidad conquistada tras la derrota de los cuerpos, el derrumbe de los cielos
Y  la idea repartida Como semilla creadora.

Envejeceré en anti-tiempo,
Aquí se erigirá el  tibio hogar de nosotros los desleales,
Lo que fingimos la mirada a la los rostros,  los que envenenamos la sangre con el verso,
Los que preferimos la cabeza rodando que el espíritu reposado.
Preferimos estar aquí, con el aliento del delirio salpicando en la nuca,
Entre dimensiones obscenas y sagradas,
Entre senderos como páginas sueltas que se intercalan por el azar de los vientos
Y el siempre es el nunca  y el jamás.

Julián Daniel Acosta

abismo circular

Nos perderemos de nuevo en nuestras miradas, para luego encontrarnos con nosotros mismos, perdidos, cayendo en un abismo circular que nos devora como un vértice asesino, y sin luchar, con serias intenciones de seguir cayendo.

Tomas mi mano y me arrebatas del sueño, aniquilas mi calma dulcemente y yo sigo cayendo, sin más intenciones que caer, caer en el infinito vacío de tímidas y afiladas garras, que aprietan pero no asfixian, que desgarran dulcemente el sueño con tímidas imágenes de perderlo todo y empezar de cero.

Alejandro Arcila.

CANTO DEL HOMBRE




Este es el espejo de aire diáfano, la creación de toda forma.
Mi pecho helado es atravesado por ardores y pasiones
Cuando la noche  habla como animal herido: mensaje de los elegidos.
Y lo escrito en su voz vibrará eternamente.

Este es el reflejo que con tinta y ritmo
aclara en sus brazos los pasos de  los hombres,
Letanía.
Transformación de la duda: caldo de nuestra caída.  
 Estremecida va en el límite de todo, llameante, sulfurante,
Realidad de la mentira, 
 La santa y demonia, el dueño y el siervo,
Tangible y efímera; dicotomía y ensamble.
Ejercicio suicida, alegoría sublime, decodificación
Resurrección, cáliz, ceremonia, sacrílego oficio,
Me revelarás el símbolo de la misma y la otra
Verdad: cascabel del sentimiento profundo.


Julián Daniel Acosta


Malena canta el tango en el fango como en la luna

Y te desvaneces como el reflejo de la luna en el pantano
y el pantano soy yo y la luna es tu piel
me miras desde arriba con desdén, a veces con un poco de compasión
me has viso sufrir y siempre has sabido que es tu culpa
a veces te apena, sólo a veces;
casi siempre me has mirado con desprecio desde la cumbre
y me has escuchado cantar mil versos sin sentido.

Tu piel se fue y no regresa
la luna  mira desde la colina previniendo
algún indeseable charco que le haga sentir menos bella
porque el pantano está hecho sólo de agua y de tierra
ella se siente hecha de estrellas

 Alejandro Arcila

martes, 10 de mayo de 2011


EL POETA SINCERO

O poeta é un fingidor
Finge ta͂o completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.
Autopsicografia, Fernando Pessoa

Ningún hombre más temido -incluso de sí mismo-
Que aquél ser onírico que recupera su humanidad
Repartida sobre las huestes del tiempo y la tierra.
En sus manos el sabor de la vida es arpa homicida.
Sus ojos escuchan los raros tonos que tiemblan en su ultra-interior.
La canción de su angustia y alegría
Son para otros el tacto de lo sublime,
Para él verdad, para él sueño.
Y un futuro paraje se cubrirá de acuarelas
Que brotan del océano palpitante: el grito de tinta, el sonido de hoja.


Te burlarás de tu tristeza cuando la nutra el verso,

Será  justa tu soledad:
Aprendiste a dar la espalda a los golpes despiadados del mundo,
Tú mismo eres despiadado pues no miras la vida para conocerla
Sino para superarla,
Sales de ella como la gota que la copa desecha, creas vida;
Entonces eres traidor y te sientes negando a tu propia madre.
Pero te das las gracias en nombre de todos los hombres:
Te deben las otras habitaciones, te deben la paz y las mareas pérfidas del alma.

La victima; tú, el salvador; tú, tú la espada; tú el yo.
Tendrás los pensamientos más impúdicos,
Serás voz altiva de los paganos y te encanta,
Guardarás en cofre emplumado los cuerpos y almas de tu Dios
Le amarás, le llevarás en tu tinta; los pensamientos puritanos
Sólo llegan de cuando en cuando.
Liderarás sanguinarias batallas; serás muerto, serás homicida,
La pugna de tu hombre en tu hombre será tu culpa:
Y surgió el distanciamiento entre El Mundo y tú ,
Serás sólo una ocasión para tu pensamiento.
Sabrás entonces que allí se bautiza el mundo
Con la dosis mortal de  tu locura
Y toda naturaleza se desvestirá en la llama de tu ficción,
Aclararás su duda en el brillo de la tuya.

Alegres sean los poetas,
Porque ellos todo lo pueden,

Te romperás en mil cristales y ningún fragmento serás tú
Te perderás, en ti, El todo es tu influjo, el todo es tu intención:
Y cuando no haya más distancia -la ruptura ya tú eres
Y tú eres insalvable-                            
El suelo será humo, caerás, estallarás contra ti,
La herida serás también tú, la sangre: sangrarás poesía. 


                                                                                                    Julián Daniel Acosta

La maldita voz que me lee

Un hombre camina desnudo sobre el pavimento
El pavimento está mojado, mojado por la lluvia
El hombre parece inmutable, no le importa
Mientras llueve, sigue silbando su canción de Silvio o Fito

Charly lo mira desde la otra esquina
Sabe que no silbará su canción
Maldice su mala suerte y continúa en su camino a corrientes

 El hombre despreocupado, se mira, observa su desnudez,
Se sonríe, se sonroja un poco,
Recuerda que está soñando, sonríe de nuevo

El hombre sabe que está soñando, porque nunca ha sido antes más libre
El hombre sabe que puede decir o pensar cuanto quiera
No está en Colombia, no está en este mundo

Luego de observarlo un rato,
Mientras se acerca a un hombre que también le observa y que dice ser yo
Veo como el hombre es también yo; o sea:
Somos todos tres lo mismo, el poema, el poeta y la maldita voz que me lee

                                                           ALEJANDRO ARCILA JIMÉNEZ (2010)